Las elecciones de 1936 y la llamada a la abstención de l@s anarquistas




Existen en nuestros días demasiados "anarquistas" que argumentan su electoralismo recordando las elecciones del ´36, recurriendo a una mentira para descalificar una Idea precisamente basada en la no delegación. Pretenden enmascarar su falta de principios básicos tergiversando lo acontecido hace más de 80 años con sucias mentiras dictadas por la propaganda partidista. 


Para empezar, el primer motivo que tuvieron algunos anarquistas para votar o no llamar a la abstención, no fue otro que el de conseguir una amnistía para los más de 30. 000 presos obreros encerrados por la "República de los trabajadores", en su inmensa mayoría anarquistas. En nuestros días no existe ningún partido político que se ofrezca a sacar de prisión a todas las personas injustamente encarceladas por motivos políticos o multadas sañudamente por mor de la Ley Mordaza; cuanto menos dar una salida digna a los robagallinas excluidos de la sociedad. Entre otras cosas, porque son pocxs lxs presxs politicxs  en comparación con por aquél  entonces y no les rentan estadísticamente. 


Mientras que los ladrones de guante blanco campan a sus anchas  pavoneándose y recibiendo el tratamiento de señores allí por donde pasan, existen miles de personas encerradas por combatir al fascismo en ascenso, vender cuatro papelinas o expropiar un par de gallinas del repleto corral. Pero eso no parece importarle a los mercachifles de la política, nunca les importó; es más, son ellos quienes fomentan esa iniquidad.


A pesar de todas las promesas de amnistía en las elecciones del 16 de febrero de 1936, tanto por parte de las izquierdas como de incluso las derechas, las puertas de las cárceles no se abrieron gracias a la magnanimidad de Azaña, tuvieron que ser reventadas por los obreros que se hallaban fuera de los muros de la ignominia republicana y que habían votado exclusivamente para liberar a sus compañeros. Así se expresaba en Tierra Y Libertad el 28 de febrero la alegría por los presos liberados y la decisiva participación del pueblo para que las promesas electorales fueran cumplidas de inmediato. Hasta las derechas tuvieron que torcer el brazo ante el clamor popular.


¡ESPAÑA HA RECUPERADO SUS PRESOS!

A 30. 000 hogares han vuelto la alegría y la fe en el porvenir. Los combatientes de un nuevo orden social verán en breve reforzadas sus filas.


¡A todos, a los propios compañeros y a los que serán nuestros adversarios, nuestro saludo cordial! ¡Bienvenidos!


¡No se pueden describir las jornadas populares a partir del 16 de febrero! España tenía una sola preocupación, una sola bandera, un solo anhelo: los presos. ¿Qué importaban derechas, izquierdas, centro? Lo que importaban eran los presos; lo que primaba era el rescate de los prisioneros de la guerra social. Todo el resto era secundario, contingente, decoración de la escena. Y tal fue la significación de las pasadas elecciones. No fue el pueblo español a las urnas a facilitar el ascenso de un gobierno de izquierdas; fue por los presos. Preguntadlo a millones y millones de votantes, de mujeres obreras, de trabajadores de la industria y del campo. ¡Fueron por los presos, nada más que por los presos!


Y los presos están ya en la calle. Había de convocarse el Parlamento, discutir allí proyectos de ley de amnistía, regatear, hacer política. ¡El pueblo no lo ha consentido! Ha querido de inmediato la apertura de las cárceles; no quiso darse por satisfecho hasta no abrazar a los suyos, hasta no verlos fuera de los antros de tortura y de terror que son las cárceles y presidios de España. Las multitudes se agruparon en torno a esos símbolos de toda tiranía, forzaron voluntades, abrieron las puertas, como en Gijón, y dieron libertad a los caídos. El nuevo gobierno ha comprendido que no cabía esperar, ni dar largas al asunto, ni hacer política. Se buscó una fórmula. Cuando el pueblo obra con tanta unanimidad como esta vez, se buscan pronto fórmulas legales para todo. A falta del Parlamento, se recurrió a la Diputación permanente de las Cortes, es decir, a la propia CEDA. Y la CEDA no pudo menos de aprobar el decreto de amnistía; el instinto de conservación fue esta vez mayor que el espíritu de venganza que le ha animado desde octubre de 1934.


¡Qué gran lección! ¡que no la olvide nunca España! Si ha de disfrutar de alguna conquista, si ha de conseguir alguna mejora, confíe en las propias fuerzas, haga de su voluntad unánime el ariete demoledor y tendrá a sus pies gobiernos, generales, ministros, polizontes de toda laya. ¡Como esta vez! ¡Como en esta epopeya de la liberación de los presos!


¡Salud a todos! ¡A los que vuelven a sus puestos de combate y a sus hogares maltrechos por la barbarie de la reacción jesuítica, y salud a ese gran pueblo que ha sabido imponer su voluntad!


Tierra Y Libertad del 28 de febrero de 1936+


Partamos de la base sobre la que algunos sustentan en nuestros días la razón de ser un engendro anarcoestatista. Muchos interesados pretenden hacer creer que los más significados anarquistas de la II República pidieron el voto para los orondos burgueses republicanos que se autodenominaban de izquierdas. Nada más alejado de la realidad. Esta era la opinión de la F.A.I. a 9 días de la rifa electoral, expuesta a través del periódico Tierra Y libertad:


La F.A.I. ante las elecciones


Ante la gravedad del momento actual y la inminencia de las elecciones, el Pleno de Regionales, para contrarrestar el confusionismo originado por los políticos de todo color, fija su posición revolucionaria.


Ratificamos nuestra opinión antiparlamentaria y por ende antielectoral, ya que los hechos mundiales, afirmando nuestras previsiones, han demostrado elocuentemente que todas las experiencias democráticas fracasaron y que sólo la intervención directa de los trabajadores en los problemas que el régimen capitalista les plantea, es valor de ofensiva y de defensiva contra la reacción.


La F.A.I. no tiene nada, pues, que rectificar de su abstención completa en toda colaboración directa e indirecta a cualquier política de Estado.


Tierra y Libertad. 7 de febrero de 1936*


Seguro que habrá algunos "entendidos" que argumentarán la supuesta intransigencia que los partidistas (incluso muchos anarquistas) atribuían y atribuyen a la F.A.I. Pero la Soli, órgano propagandístico de la sindicalista C.N.T., tampoco se andaba con medias tintas al respecto del engaño electoral:


Contra el fascismo criminal, ahora y siempre; no en las urnas, en la calle. Solamente de una manera pueden solucionarse los problemas de la clase trabajadora: con la revolución social, realizada por todo el proletariado unido, al margen de la lucha política.


Titular de portada de la Soli del 9 de febrero de 1936. **


A sólo cuatro días de las elecciones, Solidaridad Obrera dejó bien clara su postura, sin posibilidad de tergiversación ni segundas lecturas:


A medida que nos acercamos al final de la farsa politica, se recrudece la propaganda de los partidos y se multiplican los mítines. Guerra de carteles y duelo de discursos. Los partidos vuelcan sus cajas y apelan a todos los recursos del impresionismo en su obra de captación de electores. Si un "frente" congrega a sus partidarios en seis locales, los del otro frente alquilan diez y los rellenan como pueden. Al final de cuentas, la estupidez humana da para todo.


Bajo esa inundación de pasquines, discursos y paradas aparatosas, el elector - "el animal incomprensible", que dijera Mirbeau - se encuentra ante un grave problema de conciencia. ¿Por quién votar? Ni tiempo se le deja para decidir esta "trascendental" cuestión. Caen sobre él en alud montañas de papel impreso, discursos y promesas, que lo apabullan y le paralizan la conciencia.


El elector razona siempre con el criterio de los candidatos del partido preferido. Si pensara con su propia cabeza, si hiciese un esfuerzo por ordenar en su mente cuanto se le promete y examinarlo a la luz de la razón fría y segura, el elector se declararía en huelga permanente, boicotearía a las urnas y al Estado. A veces cree - se lo hacen creer - que las elecciones para las que se solicita su concurso revisten excepcional importancia histórica. Tal ocurre ahora en nuestro país. Una muchedumbre desorientada cree que las elecciones del próximo domingo serán las determinantes del porvenir inmediato de España.


La suerte del pueblo español no se decidirá en las urnas, sino en la calle. La calle es lo vivo y palpitante. Conviene deshacer el error de atribuir a estos episodios pasajeros de la política turnante un valor transcendental y determinativo. Si en Alemania la suerte del proletariado se decidió por medio de las urnas, ello fue porque faltó el empuje varonil para recusar al fascismo en el terreno de los hechos. Fiar la suerte de todo un pueblo en el resultado de una consulta electoral, es el más formidable de los errores. Si mañana el fascismo, utilizando los poderosos recursos de la burguesía terrateniente y financiera, triunfara en una de esas consultas, el deber de cerrarle el paso no dejaría por eso de ser imperativo. Al contrario, a mayor aumento de peligro, mayor decisión y coraje tendría que oponer el proletariado.


¿O es que el férreo abrazo de una dictadura fascista perdería su carácter de ofensiva contra la civilización, de acuerdo a que su victoria resultase o no de una consulta electoral? Nos parece que sobra la respuesta.. Y si sobra la respuesta, no es lo importante tender líneas de papeletas, sino oponer fuertes bloques de voluntades estrechamente unidas y compenetradas de su misión de vanguardia social, a quienes está encomendada la tarea de defender las conquistas del progreso humano y entregarlas, amplificadas, en herencia a los que nos seguirán en el rudo combate.


La suerte del pueblo español no se decidirá en las urnas. Lo dicen los discursos de los primates de la política de turno. Ni siquiera son audaces para prometer. Azaña nos habla de la conservación de la República. Largo Caballero exige de los republicanos de izquierda el fiel cumplimiento de lo pactado. Pero, ¿puede este programa merecer la estimación del proletariado? ¿Es que los intereses de la clase obrera no rebasan el molde estrecho de la democracia, que sabe ser dura y feroz cuando esta misma clase obrera a la que se conjura para que la defienda se agita en pro de mejores condiciones de vida? ¿ Es que esta democracia no pone por encima de todo la conservación de los derechos del capitalismo?


Y bien, amigos. Aceptemos todo como bueno y supongamos una victoria legal o ilegal, de la extrema reacción. ¿Iban a ser las "brillantes" izquierdas catalanas y españolas las defensoras de las libertades públicas? Todos sabemos que no. Ya demostraron en Octubre cuánto valen. ¿Seria el proletariado el llamado a respaldar a esta gente y a imponerlos en la gobernación del país? No. El proletariado tiene que vivir vigilante y arma al brazo, pero para luchar por sus derechos; contra el capitalismo explotador, contra el Estado parasitario y opresor, contra el oscurantismo religioso. En una palabra, por ganar para los productores el control de la producción y el consumo, fundando la sociedad de los libres y de los Iguales.


El momento es de prueba, pero de prueba de valor, de organización y de capacidad. La vaciedad y la intranscendencia de las elecciones se agigantan cuando se considera que el proletariado puede verse obligado a enfrentarse con sus adversarios históricos. Entonces se comprende cómo el opio electoral puede malograr una acción decisiva, por el desenfoque de las cuestiones previas de la resistencia a la reacción, que hay que considerarlas en todos los casos desde el terreno revolucionario.


Solidaridad Obrera. Barcelona. Miércoles 12 de febrero de 1936.***


A pesar de que muchos de los problemas que aquejan a nuestra tierra en nuestros días siguen siendo los mismos de siempre, no podemos darnos de bruces otra vez con la misma piedra. La participación de algunos anarquistas en las elecciones republicanas y posteriormente su integración en el gobierno, fueron un fatídico error, visto ahora en retrospectiva y sin ánimo de juzgar la conducta de nadie en aquellos oscuros momentos. Por lo tanto, no podemos dejar de señalar que volver a hacer lo mismo o llamar a cometer el mismo error, es algo que no puede dejar de denunciarse como el último empujón para caer en el abismo del fascismo. No por que yo lo diga, que nadie soy; sino porque todos los seres humanos poseemos la facultad del aprendizaje a través de la experiencia, aunque lamentablemente existen muchos congéneres que todavía están bajando del árbol. 


No dudo de la buena voluntad de aquellos que votaron al Frente Popular para así poder sacar de la cárcel a sus compañeros. Tampoco dudo de la bondad de aquellos libertarios que optaron por participar en el Gobierno de una república burguesa, puesto que negarse habría significado la preponderancia absoluta de los comunistas a las órdenes de Moscú (nunca al servicio de los trabajadores de Iberia) en los órganos de decisión en unos momentos absolutamente decisivos. Pienso que fue un error pactar con reaccionarios de izquierda y derecha, pero tampoco me atrevería nunca a juzgar a las personas que vivieron aquello en sus propias carnes, aunque sí a señalar el error para que éste no vuelva a repetirse. En vistas de lo sufrido durante la guerra a manos de los burgueses republicanos y de los siervos españoles de Moscú, mejor habría sido no haber colaborado nunca con traidores de navajazo trapero por la espalda. 


Los republicanos temían más a la voluntad del pueblo que a la imposición fascista. Los comunistas a las órdenes de Moscú solamente querían imponer su cuadriculada manera de entender la vida, su disciplina de cuartel prusiano y conquistar el Poder con la sangre de nuestra juventud, para después asegurar salvajemente la perpetuidad de su impostura.


En enero del 36, la propaganda anarquista en contra del voto era profusa y dejaba bien clara su postura antiparlamentaria. ¿Qué mayor desprecio puede mostrarse hacia la democracia burguesa que compararla con la dictadura, que llamarla cara de la misma moneda?


DEMOCRACIA Y DICTADURA


Se plantea una vez más, como un dilema, la elección entre democracia y dictadura. Y lo mismo que se ha hecho creer un día en la República era la encarnación de la justicia social, así se hace creer hoy al pueblo laborioso, que no puede advertir siempre dónde está la verdad y dónde la mixtificación, que la democracia y la dictadura son términos antitéticos, diametralmente opuestos. ¡Ojalá fuese así! Aun cuando nosotros desearíamos el triunfo de nuestras ideas, no nos repugnaría que en nombre de cualquier otra doctrina, de cualquier otro movimiento, se opusiesen trabas al desarrollo de la política dictatorial del Estado moderno y se obtuvieran conquistas efectivas de liberación y de justicia para las grandes masas. Pero democracia y dictadura no son términos opuestos, sino idénticos. El hecho de la conservación o no conservación del parlamento no significa sino un matiz ínfimo en la forma de la dictadura.


Tanto la democracia como la dictadura del fascismo significan la negación del hombre, su humillación forzosa ante una divinidad superior, que es el Estado, como antes había de humillarse y desaparecer ante un ídolo declarado nacional o local. Existió en el S. XIX una corriente liberal, que tuvo en España misma, pero sobre todo en Inglaterra, en Estados Unidos y en algunos otros países, hermosas manifestaciones. Esa corriente liberal de que Spencer, por ejemplo, ha sido un definidor, reconocía un Estado mínimo como necesario, y propiciaba un cercenamiento de las atribuciones gubernamentales y un mayor respeto a la personalidad humana. En verdad, esa corriente era contradictoria y ha resultado en la práctica totalmente infecunda. No ha impedido que el Estado creciese en todos sus ramales hasta ser lo que es hoy, hasta absorber la parte mejor del fruto del trabajo ajeno, Pero por lo menos, en teoría siquiera, reconocía que el Estado era un mal, un mal necesario.


La democracia, en cambio, ha propiciado desde su nacimiento el estatismo, la anulación del individuo ante una nueva abstracción: la colectividad, el Estado democrático. Por encima del hombre y de sus derechos está el Estado, como antes estaba dios. Y así como en las épocas de predominio religioso dios lo era todo y el hombre nada, con la democracia o con el fascismo el Estado lo es todo y el hombre nada.


¡Allá con sus ilusiones los que creen que la anulación es preferible ante el ídolo democrático que ante el ídolo fascista! Tal vez cabe la elección, como cuando en Estonia la ley ofrece al condenado a muerte el cadalso o el veneno. Pero indudablemente, en un caso y en otro, el resultado es el mismo.


Solidaridad Obrera. 31 de Enero del 36****




Justo tres días antes de las elecciones a las que se presentaba el Frente Popular, la C.N.T. llamaba con la misma intensidad a la abstención que en las elecciones del ´33. La Soli puso como ejemplo clarificador lo sucedido por aquellos momentos en Chile:


Cómo paga la democracia los sacrificios del pueblo productor


Esta vez la lección nos viene de Sudamérica y hemos de aprovecharla, porque en todos los países estos hechos se repiten de idéntica forma. Hace años, casi en la misma época que Primo de Rivera, en virtud de un golpe de Estado instauraba en España la dictadura militar, allá en Chile, el coronel Ibáñez, adoptando el mismo procedimiento, se proclamaba dictador.


Se inició en aquel país una cruel represión contra la clase trabajadora, clausurando todos los Sindicatos y enviando a la cárcel a sus militantes más activos. También sufrieron los rigores de la dictadura los elementos más destacados de la política izquierdista, entre ellos el entonces presidente de la República, don Arturo Alessandri, que fue desterrado a Europa.


Un día, el pueblo chileno, cansado de tanta ignominia, se levantó airado contra el dictador surgiendo un movimiento militar al cual se unió la clase trabajadora que luchó heroicamente en las calles de Santiago y Valparaiso. Triunfó el movimiento, que tenía carácter político, y fue restaurada la democracia en Chile, siendo elegido presidente el propio Alessandri, que había sido depuesto por el golpe de Estado de Ibáñez, y nuestro hombre regresó del destierro, entrando triunfalmente en su país. Prometió entonces reparar todas las injusticias, instaurando en Chile un régimen de verdadera libertad, ya que a ello se hacía merecedor un pueblo que tan heroicamente había derrocado la tiranía de Ibáñez.


LA LECCIÓN NO TARDÓ EN LLEGAR


Hace días, los ferroviarios chilenos cuya existencia continúa siendo dolorosa, como en los tiempos de la dictadura, declararon la huelga general, que según las noticias afecta a doce provincias. No fueron atendidas sus justas peticiones, y como el gobierno iniciara contra ellos una represión violenta, la organización obrera declaró la huelga general. Y la democracia chilena, que tiene al frente de su Gobierno a un hombre que públicamente se llama socialista, emplea contra el proletariado que lo defendía en la calle y en las urnas, los mismos procedimientos que antes empleara el dictador.


Se ha declarado el Estado de Guerra en el país, son clausurados todos los locales de la organización obrera, y han ingresado en las cárceles novecientos trabajadores que, según las últimas noticias, serán juzgados por los tribunales militares...


Esta lección, por la oportunidad que tiene en estos momentos, la brindamos a los trabajadores de España, de preferencia a aquellos que confían a las urnas la solución de sus problemas. Así paga la democracia los sacrificios del pueblo productor que ingenuamente acude a la calle para defenderla.


Solidaridad Obrera. Jueves 13 de febrero de 1936.*****




Con solo rascar un poco en la prensa histórica libertaria de España, podemos comprobar hasta que punto ha sido manipulada la historia española. Hoy, como siempre, l@s enemig@s de este sistema podrido son aquell@s que aun conservan su olfato. En ello coinciden todos los partidos políticos sin distinción de pelaje. Todos consideran a la abstención como la mayor amenaza. Culpan a la abstención de el ascenso del fascismo, cuando han tenido más de cuarenta años para domesticar y exiliar a la bestia parda. 


Fuentes:


+ Descargar Tierra y Libertad. 28 de febrero de 1936
*Descargar ejemplar de Tierra y Libertad del 7 de febrero de 1936:
** Descargar ejemplar de la Soli del 9 de febrero de 1936:
*** Descargar ejemplar de la Soli del 12 de febrero de 1936:
****Descargar ejemplar de Solidaridad Obrera. 31 de Enero del 36
*****Descargar ejemplar de la Soli del 13 de febrero de 1936:
Archivo Histórico Solidaridad Obrera. CEDALL
Archivo Histórico Tierra y Libertad. CEDALL