Felipe González y la estafa del nacionalsocialismo



 
Esta fotografía proviene de un libro titulado "Falange", que ha sido editado por la Esfera de los Libros. El expresidente ha obligado a que se retire de su venta (da igual, casi toda la primera edición se ha vendido ya) mediante la presentación de una demanda; aún cuando la fotografía fue tomada en su día por la Agencia EFE, y es a ella a quien pertenecen sus derechos. Según parece es el expresidente González con la camisa falangista y vociferando brazo en alto. En la segunda edición que está próxima a salir, esa fotografía ha sido retirada. Parece que no le hace ninguna gracia  a Felipín que se sepan sus orígenes fascistas, si el de la foto no es él yo creo que basta con que se desmienta, no creo que sea necesario quitar la foto, si realmente es él la cosa es todavía mas asquerosa porque se convierte en censura.
 
Hijo de un tratante de ganado y segundo de cinco hermanos, su estilo de vida burgués le permitió cursar el bachillerato en el colegio de los Padres Claretianos de Sevilla - curiosamente el mismo en el que estudió Javier Arenas, su supuesta antítesis - y el preuniversitario en el Instituto de San Isidoro. Estudió Derecho en la Universidad de Sevilla y en 1965, un año antes de licenciarse, asistió a un curso de Economía en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). A su vuelta a España abrió un bufete especializado en litigios laborales.
 
Al principio fue militante de las Juventudes Universitarias de Acción Católica y de las Juventudes Obreras Católicas, de inspiración democristiana y némesis de la socialdemocracia, según el panorama político que se estaba preparando. En 1962 se afilió a las Juventudes Socialistas y dos años después ingresó en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), partido ilegal por entonces. Durante un tiempo combinó la práctica legal con la docencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla.
 
La falsa leyenda de militancia en la clandestinidad es otra puesta en escena más al igual que su detención por la policía franquista, se estaba creando el personaje, el falso mito de luchador por los derechos de los obreros, le llamamban Isidoro como "nombre de guerra". La conocida como "Operación Primavera" se remonta a principios de los años '70, cuando el Régimen, sabedor de que no podría sobrevivir a Franco y a requerimiento de las "sacrosantas democracias", que lo habían sostenido y amamantado durante cuarenta años, con los yanquis por supuesto en primera línea, comenzaron a contactar con los “dirigentes” de un partido socialista residual (que según algunas fuentes, apenas contaba con dos mil militantes), para conocer, de primera mano, el alcance real de sus pretensiones y hasta que punto se prestarían a formar parte del engaño democrático.
 

Estos contactos se vieron plasmados en la celebración del XIII Congreso del PSOE en el exilio y XXVI de toda su historia, celebrado el 14 de octubre de 1974 en la localidad francesa de Suresnes, un Congreso donde, además de presentarse en sociedad a un joven abogado andaluz al que nadie conocía, cuyo nombre clandestino era “Isidoro” y cuyo “padrinazgo” ideológico y financiero corrió a cargo de la socialdemocracia alemana de Willy Brandt (la misma que fomentó el timo del mal llamado “estado del bienestar”), el objetivo fundamental era, sobre todo, desbancar a Rodolfo Llopis, secretario general del PSOE en el exilio desde 1944. Con el mecenazgo de la socialdemocracia alemana, fruto de las operaciones de ingeniería política que llevaron a cabo los yanquis en toda la Europa no perteneciente al Pacto de Varsovia tras la II Guerra Mundial, y tras ellos la omnipotente CIA y la infalible NSA, de una manera absolutamente despreciable crearon al monstruo e impusieron a su cachorro en lugar de cualquier otro dirigente del PSOE histórico y con años de lucha clandestina en el exilio como por ejemplo el antes citado Rodolfo Llopis. Mientras los históricos del partido tuvieron que vivir durante años en el exilio Felipín disfrutó de una cómoda y relajada vida burguesa desde que nació, este sería el "político" perfecto elegido por la élite tecnócrata yanqui, europea y española, el perfecto hombre de paja, la esperanza roja que después se convirtió en el engaño nacionalsocialista, un narcicista vanidoso, sin ningún escrúpulo a la hora de mentir y cambiar sus principios por los que más le convengan según las circustancias.

 
Esto condujo inevitablemente a una escisión del PSOE, la parte de Felipe se autodenominó "reformista" y mas tarde "felipista" en contraposición al sector histórico que pasó a estar encabezado por Rodolfo Llopis, la Internacional Socialista dió por bueno el timo, además el Tribunal Supremo que, entonces como ahora, sólo ha atendido a los intereses del Sistema y de las élites a las que sirve, prohibió a los "históricos" concurrir a las elecciones de 1977 con la denominación de PSOE histórico, obligándolo a cambiar sus siglas por las de Partido Socialista PASOC que concurrió en solitario bajo la dirección de Pablo Castellano, antes de integrarse en 1986 en “la sopa de letras” que siempre ha sido Izquierda Unida y que también abandonó en 2001.


Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros. Groucho Marx.
 

Con Reagan el fascista
Todo estaba diseñado con muchos años de antelación, me atreverería a decir que incluso antes de que el déspota dictador la espichara ya estaba decidido quién sería el futuro presidente "socialista", todo para contentar a el pueblo, para que tuvieran la vana ilusión de una trancisión real desde una dictadura fascista hasta ser un país "socialista", de esta manera al igual que para Alemania y otros países europeos los yanquis diseñaron la socialdemocracia, que dió muy buenos frutos según sus intereses. Se dispusieron a imponer en España ese mismo invento adaptado a las características únicas de nuestro país, no en vano "Spanish is diferent", presidido por un abogado sin principios morales, fácilmente manejable, guapito de cara, con ese acento del sur que según parece le hace mas seductor aún y que se pude moldear según lo requiera la situación.

 
Una vez elegido como secretario general, Felipe González, joven, moderado, inteligente, dócil para quienes siempre mandan y demagogo como pocos por consiguiente, je, es catapultado ante la opinión pública española e internacional como el "recambio" perfecto de una izquierda cuyo protagonismo había sido robado, vergonzosamente, al Partido Comunista de España (PCE), principal artífice de la resistencia antifranquista tanto en el interior como en el exterior del país, aunque los comunistas también se ganaron a pulso el rechazo de la población al someterse a una falsa democracia regida por un rey impuesto desde la oligarquía representada por el bien muerto dictador. La esperanza de la izquierda, el cambio, el gobierno del pueblo votado por el pueblo, todas estas cosas parecia que vendrían una vez el "Mesías Socialista" alcanzara la presidencia del país, aunque sólo mostró desprecio a sus supuestos principios morales una vez consiguió el poder.

De esta manera, a través de un complejo programa de márketing publicitario y de lavado de cerebro en masa, fueron socavados todos los ambientes donde la mecha izquierdista revolucionaria pudiera prender, haciendo creer a la población, que un casi inexistente y mancillado PSOE era el “partido de izquierdas” heredero de la lucha contra la Dictadura, y a través de un programa que incluía la pantomima de congresos donde todo o casi todo estaba amañado, ir presentando a Felipe González como una alternativa democrática, moderada, válida y posible de alternancia en el Poder. Todo movimiento de izquierdas ajeno al PSOE sería tildado desde entonces como radical, minoritario y poco serio, según el plan trazado por la oligarquía sólo existe una representación legítima de la izquierda en España que no es otra sino el PSOE, fieles perros de sus amos ya que se lo deben todo.


La noche de la victoria del ´82
Pero esa misma oligarquía que pondría a Felipe en el sillón presidencial no estaba contenta del todo, eso de que el PSOE fuera un partido marxista no les gustaba mucho, así que le encomendaron a Felipín la nada fácil misión de obligar al PSOE a renegar de sus orígenes marxistas. Para ello el ya líder "socialista", que además ha sido siempre un excelente actor melodramático, representó a la perfección el plan socialdemócrata de la Internacional Socialista lanzando a la dirección del PSOE un órdago ideológico, escenificando, en mayo de 1979, un simulacro de dimisión tras presentar una ponencia y afirmar que <<había que ser socialista antes que marxista>>, hay que tener poca verguenza, propuesta que, al ser rechazada, le "obligó" a "dimitir", para, en septiembre de ese mismo año, en el llamado "XXVIII y medio Congreso", tras conseguir que fuese eliminado el marxismo de los estatutos que habían dado sostén y fundamento al PSOE durante más de un siglo, retomar la secretaría general y despojar así al socialismo de ideología pues, ¿puede pretenderse un socialismo sin  marxismo o una religión sin espiritualidad?.


Felipe y Helmut Kohl
Así llegamos a 1982, la fecha en la que, bien “atados” los partidos de la izquierda occidental más combativa como los franceses e italianos, a punto de reventar el sindicalismo minero en Inglaterra solo dos años más tarde, y con la Guerra Fría próxima a expirar, había llegado el momento de activar, en connivencia con las élites y sus adláteres de la Internacional Socialista, el enorme fraude escénico que supuso la llegada al Poder del PSOE en 1982, de la misma manera que habían “fabricado” al líder socialista portugués Mario Soares para dinamitar el proceso revolucionario de inspiración comunista que había supuesto la llamada “Revolución de los Claveles” en la Portugal de 1974.


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