Política en el circo

 
 
Los falangistas ya no reprimen sus instintos primarios (de primate) para convencer de su supuesta moderación a todos los imbéciles que quieran escucharlos. Esto último de la estelada prohibida en la final de la Copa del Borbón prueba que en este país nunca se podrá vivir en paz mientras la chusma fascista y ultracatólica siga teniendo voz y poder. Siguen siendo igual de violentos y cavernícolas que sus padres y abuelos, igual de paletos, igualmente descerebrados, igualmente defensores del privilegio a manos de la imposición sangrienta. Saben que este tipo de medidas solamente llevan a la confrontación, dejan claro que eso es lo que buscan.
 
Yo no soy independentista, demasiados países existen ya como para crear más Estados, mi opción es otra, la unión de pueblos íberos asociados libremente. Por otra parte, si se hiciese un referéndum y la opción independentista ganase indiscutiblemente, no sería yo quien pusiese impedimentos a la decisión del pueblo catalán. Por eso es fundamental darle la oportunidad al pueblo catalán de decidir su futuro, para que quede claro que son mayoría los que no quieren trocar la sucia democracia monárquica española por una república burguesa sostenida por gentuza muy poco honorable y apoyada por las CUP, los cuales no saben diferenciar entre cola y cabeza, ya que siempre optan por la estrategia en lugar de por la razón. Cambiar Guatemala por Guatenosequé no parece ser un buen negocio para los de abajo, ya que igualmente nunca habrá escaleras para ellos, nunca podrán acceder al aireado y soleado ático, creo que es más inteligente el unir fuerzas con el resto del pueblo íbero que aislarse y defender el siempre racista y clasista nacionalismo.
 
 
La chusma falangista imperante en estos aciagos días deja bien claro que no está dispuesta a tolerar el mínimo insulto a la autoridad impuesta. Por otra parte, los gusanos democrata-cristianos de Mas no muestran la mínima dignidad, no llaman a los catalanes independentistas a no asistir al partido, nada menos que la final de la Copa del Rey, del último Borbón de turno; garante de la indivisibilidad de España, la cristianidad carpetovetónica subvencionada con el dinero de la caja común y el capitalismo salvaje que nos llevará al desastre total. Que no vayan al partido y el Borbón se meta la copa por el culo. Pitar al estirado nuevo rey, el cual solamente se relaciona con gentuza de su misma ralea y con 7 apellidos, es una simple caricia, habría que escupirle en su asqueroso rostro siempre falsamente sonriente.
 
Otra vez quieren meternos por el culo la bandera y el crucifijo. Los ultracatólicos se sienten ultrajados de una manera intolerable cuando se aboga por la libertad sexual, el derecho a abortar o la sociedad laica. Piden respeto mientras llaman enfermos a quienes no son heterosexuales, asesinas a las madres que abortan y enemigos de la Iglesia a los ateos. Quieren que sonriamos ante la foto del nuevo Borbón, pitarle o cagarme en sus ilustres y criminales muertos si me place, es al parecer terrorismo según estos dementes que dicen ser los mejor preparados para dirigir al pueblo que desprecian.
 
Estamos hartos de ver banderas de neonazis haciendo apología fascista en todos los campos del país, pero sin embargo, lo que puede inducir a la violencia no son los calvos que tienen cabeza por no llevar el serrín en la mano, los violentos son quienes están asqueados de tanta miseria y fascismo disfrazado de democracia. Los terroristas son el GTMR (Grupo Terrorista Mariano Rajoy); ellos ordenan montajes policiales, ellos permiten manifestaciones fascistas y subvencionan a fundaciones ultracatólicas, ellos ordenan a sus perros a morder al pueblo, ellos mandan a sus cerdos militares a cometer asesinatos legales en lejanos países por intereses estrictamente económicos pero suciamente disfrazados de humanitarismo.
 
 
Nos están comiendo el terreno a dentelladas, están ganando la batalla por la libertad porque nadie está dispuesto a plantarle cara al orden impuesto, porque se les da legitimidad al permitírseles presentarse a las elecciones como si aquí no hubiese pasado nada, todo el que vota da legitimidad a quienes deberían estar en el destierro. Es como si la Camorra aspirase a copar el parlamento italiano oigan. Estos no son la Camorra, estos son la Cosa Nuestra; inmortal, milenaria y ultracatólica. Estos son la Corona, la Cruz y la Espada, la auténtica Trinidad de los falangistas ultracatólicos por civilizar. Si los curas les perdonaron sus viles asesinatos, ahora también les resulta fácil perdonarles sus corruptas costumbres, una señal de la cruz dibujada en el aire por un cuervo de la curia es mano de santo, oigan.
 
Tranquilos, nosotros velamos por tu seguridad...
 
Al final un juez ha desestimado este ataque fascista, la Dancausa esa debe de estar comiéndose las uñas sabiendo que ni siquiera los cuervos del Estado están dispuestos a secundar su asqueroso proceder. El odio que destila esta Dancausa hacia lo catalán lo mamó desde la cuna, ya que pertenece a una de las familias de más rancio abolengo franquista. Dejar en manos de una momia franquista el poder de decisión en cuestiones legales o policiales conduce irremisiblemente a la represión. Estos fachas son tan cutres, tan faltos de raciocinio, tan miserables como lo fueron sus padres; prohibir la bandera estelada habrá convertido en independentistas a miles de catalanes asqueados por lo que vuelve a simbolizar la españolidad.
 
Ahora mezclan el ¡Yo soy español, español, español!, con el ¡Catalunya independent!, retrocedemos 80 años no solamente en conquistas sociales y convivencia pacífica, también en imbecilidad masiva, los fachas de Madrid y los burgueses de Catalunya vuelven  jugar con el pueblo como si fuesen peones de ajedrez. Llevan la política al circo, fértil campo abonado por el más paleto de los fanatismos; donde siempre hay vencedores y vencidos, donde las victorias solamente son temporales y los hoy perdedores esperan ansiosos la revancha y la humillación del contrario.
 
 
 
 
 

2 comentarios:

Loam dijo...

Lo primero que me viene a la mente cuando escucho la palabra España es Espanto y Estrechez. Nunca, en mi ya larga vida, me he sentido mínimamente a gusto en este país de pesadilla, siempre amenazado, agobiado por una ubicua sombra, siempre en guardia en este espacio reducido a prisión por la despótica dictadura de una inefable clase dirigente. Este no es un país amable ni alegre, no puede serlo por más capas de maquillaje que le apliquen sus vetustos explotadores. La siniestra sombra del tricornio, de la cruz, de la infame corona y del bastón de mando surge en cada rincón advirtiéndonos de "quién manda aquí".

Hace años, conversando con un lugareño en la playa, junto a la desembocadura del río Salado, en Conil, el paisano me relató cómo durante la dictadura tenían, sí o sí, que cruzar el río con los guardias civiles a hombros para que éstos no se mojaran. Pues bien, las formas han cambiado, pero que nadie se llame a engaño, seguimos cargando sobre nuestras espaldas con la garrapata y sus crías (ahora "democráticamente legitimadas" por mil trampas).

Salud!

Erik Redwine dijo...

Hay que respetar a la bandera, al Borbón y a la cruz por cojones. Mientras que esa chusma que se siente insultada representa a la máxima degradación de la especie humana. Piden respeto insultando, no dialogan, escupen. Salud.